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sábado, 26 de marzo de 2022

Poemas y Cantos, de Georgina Herrera

Poemas y Cantos

Georgina Herrera

Primera fase: El pasado

La pobreza ancestral

Pobrecitos que éramos en casa.
Tanto
que nunca hubo para retratos;
los rostros y sucesos familiares
se perpetuaron en conversaciones.

“Familia… Hogar”
Madre y padre, vivos los dos,
tan viejecitos, pero
raíz al fin.
Mi esposo y yo, el tronco fuerte
del árbol del amor;
los hijos y los nietos
floreciendo, multiplicados.
En fin, la dicha verdadera,
nada costosa. Bastaba
cumplir el mandamiento:
Creced y multiplicaos.
Fue el tiempo de soñar.
¿Y el de lo cierto?
Centroamérica, Europa, el otro
mundo
Cada cual, a veces hasta sin despedirse
cogió su rumbo.

Soy
la sobreviviente,
la que está aquí,
la fuerte.
Solitaria.
El patio de mi casa

(Sí es particular)
Nadie adornó su espacio con arecas
ni se enredó en la cerca la piscuala.
Patio sin otro ruido
que el silencioso andarlo
de mis pies descalzos.
Sitio para mí sola, donde la ternura
y su modo simple de crecer y darse
como la hierba fina,
me fue vedado.
Patio donde el sonido de la lluvia
dejó su oficio de agua
para ir cayendo, espesa y contenida,
más bien como lágrimas.
Ancho para una celda. Camino
interminable se me hizo
de tanto darle vuelta y repetirlo.
Patio perdido y ya recuperado
pues regresa
desde el fondo de un sueño
como un hueco en la infancia.
Segunda fase: la maternidad

Mami

El día es propicio
para salvar distancias.
Hasta las nuestras.
Por eso, te llamo
con un apodo familiar y antiguo.
Puede
empezar ya en ti el asombro, desde
el sitio en que estás, por estas
cosas que vas a oír:
¿Cómo pudo existir tan grande espacio
entre las dos? ¿Cómo
vivimos tantos años, sin que nada
fuese a ambas común?
Ahora
es que puedo entender. Y te agradezco
el desamor, la angustia,
el desamparo. Y
la total ausencia de esa sustancia
elemental que me hace
vivir sin nadie, en medio
de mil manos, deseando
una mano que impida
mi perenne caída inevitable.
Mañana última

En la habitación, de la que ha sido
dueña hasta ese día,
la instalan, como si fuese una extranjera.
Callada, como siempre,
está ahora
en la esquina más breve de su cuarto.
Con tanta luz como no tuvo nunca,
entre flores pobrísimas, entretiene
su obligatorio ocio, desde
una mañana hasta la otra
en que sin reverencias, sin adioses,
más callada que nunca
deja que la lleven a otro sitio,
distante del Planeta
que con los hijos y el marido hizo...
Y así empezó mi asunto con la muerte.
Seguro que hubo amor,
pero escaseaba el tiempo de mostrarlo
y hacer que lo entendiera.
Y, a partir de ese día
todo fue ya inútil. Se hizo tarde
para sentarnos a hablar y conocernos
cuando yo fuese mayor y ella más vieja.
Hija buscando la risa de su madre

Si la encontrara
conservaría la risa de mi madre. Paso
el tiempo buscándola y lo pierdo.
La risa tiene un ruido
como de fuego que no apaga nadie.
Por donde ando y busco está el silencio.
Orientada hacia el sol,
sobre su luz indago. Un resplandor siquiera…
Obligada regreso hacia las sombras.
Hice un espacio en mi aorta, como urna;
en él preservaría algún momento
en que mi madre haya sonreído:
¿Sobre el fogón tal vez? ¿Con su destreza,
blanqueando entre la espuma
las diarias suciedades?
¿En sus escasos sueños? Quién lo sabe.
Tal vez si hubiera fotos, encontrara
aunque sea, algo como una cruz
o una ironía
al centro o a un costado
de sus labios. 1
¿Beso, dibujo, testimonio?

Nacido hace muy poco,
no has aprendido aún a remontarte
hasta este sitio
de tibias ramas ahuecadas, donde
la gorriona reclama tu presencia.
Solo sabes caer,
dar con tus plumas húmedas en mi puerta.
A tumbos avanzas o te escurres,
haces lo que puedes;
es tan frágil tu cuerpo.
Me inclino, tú te escapas, te persigo
pretendiendo salvarte y no te dejas.
Con nuestros gestos, ¿a qué nos parecemos?
Somos, apenas,
tú, el breve proyecto húmedo de un ave,
y yo, una mujer que estará mañana, a esta hora
un poquitín más vieja.
¿Pero, juntos, qué somos?
¿Un mágico dibujo que se mueve,
beso de alguien a quien quise mucho
y ahora lo devuelve
desde su desolada lejanía?
¿Testimonio, constancia de la vida,
o la simple verdad? Un gorrioncito resbalado
Desde lo alto de su nido
y una mujer esperando que amanezca,
para sumir a los que tienen un tiempo más.
Tercera fase: África y los orishas

Para festejar a Oggún

Un año entero esa mujer estuvo transitando
entre el rojizo polvo
que desde tiempo inmemorial
cubre las calles del pueblo.
Todo un año, señor, como quien dice…
Un rato esta mañana.
Según ella,
hija legítima de la Santísima Caridad del Cobre,
le confirmaron el privilegio de su raza
en la laguna de Terán, sitio de aguas
santificado por la necesidad
de sostenerse en algo
dominando a todos.
Pero la tradición de los abuelos
impone sus deberes a la raza.
En eso estriba
todo el trajín de esa mujer vestida de amarillo,
que de amarillo adorna su cabeza
con pañuelo impecable.
El trajín de Joaquina todo el año
no acaba sino en junio
el día veinticuatro, cuando
ella asume el privilegio
de convertir este pueblo y su pobreza
en breve reino de luces y sonidos.
Porque la historia es esta:
La santa-diosa-madre de la mujer
vestida de amarillo
tiene una deuda con Oggún y el día
del guerrero varón, será la hija
quien con sudores pague.
Y todo el año Joaquina vende dulces,
lava
para la calle, plancha
difíciles preciosidades como nadie.
Joaquina vive en una choza
de pareja y limpia tierra como piso
y techo de madera. Quita
su oscuridad con una breve lámpara,
se alimenta
como un gorrión, se acuesta
junto con las gallinas.
De un sobresalto
está en pie antes que el sol.
¡Ah!, pero el veinticuatro…
La casa hecha para el guerrero cobrador,
si usted la viera. Fina
glorieta de caña brava fina y fino guano.
Luces
de qué sé yo cuántas bujías.
Y, me olvidaba,
la comida del santo. Nunca
la vio Joaquina así, tan abundante,
y solamente
para que con los ojos
la reina-santa-madre y el guerrero se harten.
Por tres noches
sube el canto ancestral, baja tranquilo,
en el espacio se deshace.
Joaquina mueve las caderas,
se inclina, tanto
que roza la tierra apisonada. Rápida
se alza como en vuelo cuando
el tambor es ruego y es mandato
a un tiempo.
El veinticinco, empiezan
a desmontar el guano, las cañas bravas,
el alumbrado prodigioso que por tres días
concedió a esa mujer la gloria
de aposentar al tan temido santo.
Y no descansa. No. Despide
a los mortales convidados. Vuelve
a tapar su cabeza de amarillo, y lava
y plancha y hace dulces, vende
atravesando calles polvorientas
hasta el año que viene.
Ochún

Viene, desde el fondo del río con su nombre
hasta la orilla, un pez. Toca
el rostro de la muchacha que se estremece.
Ya su fiesta de amor se ha confirmado.
Que en pez del río Ochún la roce
es como untarse de miel y polvos de flores.
Ella es la diosa del amor, su carne es vencedora
y basta.
No piensa la muchacha que invocándola,
puede venir la paz y la abundancia; ignora
que todo eso también es parte del amor…
e historia.
Sí, eran tiempos feroces
trampas tendidas entre los sembrados
para atrapar al enemigo
y Ogún allí, plantado junto al hambre.
¿Quién se atrevía?
Nadie recuerda, no sabe o no le importa
el destino que entonces
fijó la diosa a su belleza.
Fue por bondad lo que se cuenta de otro modo
con malicioso orgullo.
Ahora, a esta muchacha,
a la que el pez del amor rozó la cara,
no piensa
en que alguien, al menos, reconozca un día
(del que ya es tiempo) esta verdad.
Ubi Sedi

En lengua de mis mayores,
digo todo
lo que mi Madre Única complace.
Desde Abeokuta, donde
nació aquella mujercita engañadoramente endeble,
en realidad olosi,
fui yo la elegida para decir.
Por sobre muchas cabezas de parientes
buscó la mía, puso
su mano en ella y dijo:
“Tú, son lucumisa”.
Por su boca hablaban “todas
las estrellas del cielo” en nombre
de abolá. Ella, la principal,
que lleva
cadena de plata en los tobillos.
Omi Sande me llama
porque hija suya soy, legítima.
Su voz aquí, sus ruidos,
su movimiento como irumí,
Acho ayiri.
Mi paso lento se hace
por la jícara de agua que nadie ve y no importa.
Ella la puso sobre mi cabeza para mi bien y basta.
A ella le debo,
la nombro siete veces
con siete nombres suyos.
Después le digo:
Ororó, irawá, “rocío
de la madrugada”, y siempre
va ella sobre mí, como si fuera
oyaba soro
y hace iré aye en mis mejillas
para que nunca olvide
quién soy, de dónde vengo, a qué me debo.
Vuelvo a llamarla y viene desde
el fondo de los océanos.
Llega, recibe lo que le ofrezco.
Entonces, me limpia suave, espaciosamente
con ramitas de ifefe y okablebe; tengo
hasta mi día final iré.
África

Cuando yo te mencione
o siempre que seas nombrada en mi presencia
será para elogiarte.
Yo te cuido.
Junto a ti permanezco, como el pie
del más grande árbol.
Pienso
en las aguas de tus ríos y quedan
mis ojos lavados.
Este rostro, hecho
de tus raíces, vuélvese
espejo para que en él te veas.
En mi muñeca
vas como pulso de oro
—tanto brillas—; suenas
como escogidos cauríes para
que nadie olvide que estás viva.
Todo sitio al que me dirijo
a ti me lleva.
Mi sed, mis hijos,
la tibia oleada que al amor me arrastra
tiene que ver contigo.
Esta delicia de si el viento suena
o cae la lluvia
o me doblegan los relámpagos,
igual.
Amo esos dioses
con historias así, como las mías:
yendo y viniendo
de la guerra al amor o lo contrario.
Puedes
cerrar tranquila en el descanso
los ojos, tenderte
un rato en paz.
Te cuido.
Oriki para las negras viejas de antes

En los velorios
o la hora en que el sueño era ese manto
que tapaba los ojos
ellas eran como libros fabulosos abiertos
en doradas páginas.
Las negras viejas, picos
de misteriosos pájaros,
contando
como en cantos lo que antes
había llegado a sus oídos,
éramos, sin saberlo, dueñas
de toda la verdad oculta
en lo más profundo de la tierra.
Pero nosotras, las que ahora
debíamos ser ellas, fuimos
contestonas,
no supimos oír; teníamos
cursos de filosofía,
no creímos,
habíamos nacido demasiado cerca
de otro siglo. Solo
aprendimos a preguntarlo todo
y al final, estamos sin respuestas.
Ahora, en la cocina, el patio,
en cualquier sitio, alguien,
estoy segura, espera
que contemos lo que debimos aprender.
Permanecemos silenciosas,
parecemos tristes
cotorras mudas.
No supimos
apoderarnos de la magia de contar
sencillamente
porque nuestros oídos se cerraron,
quedaron tercamente sordos
ante la gracia de oír.
Autorretrato

Figura solitaria transitando
un camino inacabable
Sobre los hombros lleva
su mundo:
trinos,
sueños,
cocuyos
y tristezas.
1 En un intercambio por correo electrónico que tuve con Georgina Herrera para pedirle permiso para incluir sus poemas en esta edición, la autora me comentó que “Mami” (de Gentes y cosas) y “Mañana última” (de Grande es el tiempo) eran poemas dedicados a su madre en distintas épocas y con distintos puntos de vista y añadía: “tengo otro que te envío también: “Hija buscando la risa de su madre”. Ese no aparece en ningún libro publicado porque precisamente está en mi último libro: Gracias a la Muerte. Se titula así porque le tengo miedo por lo inevitable y pienso que ella me huye cuando me ve y por eso le estoy agradecida. Este último libro aparece junto con el resto de todo lo que he escrito, hasta los poemas no publicados, en una especie de súper antología que se está preparando para mis ochenta años” (correo electrónico, 8 de mayo de 2015).

domingo, 10 de mayo de 2020

Marguerite Yourcenar, poemas para escoitar



¿Qué tienes para consolar la tumba…

[
-¿Qué tienes para consolar la tumba,
Corazón insolente, corazón en rebeldía?
El fruto maduro pesa y se desprende.
¿Qué tienes para consolar la tumba?
-Tengo el caudal de haber sido.
-¿Qué tienes para soportar la vida,
Corazón loco, corazón pronto al hastío?
Corazón sin esperanza y sin deseo,
¿Qué tienes para soportar la vida?
-Piedad, por lo que ha de pasar.
-¿Qué tienes para despreciar a los hombres,
Corazón duro, corazón rompible?
¿Qué tienes para despreciar a los hombres?
¿Qué eres más de lo que somos?
-Capaz de despreciarme.


(Via CIUDAD SEVA   https://ciudadseva.com/texto/que-tienes-para-consolar-la-tumba/

lunes, 24 de febrero de 2020

IDA VITALE, os seus poemas (Luns 16 de Marzal 2020, na BIBLIOTECA de Ferrol


 Libro

Vitale nos presenta un canto al olvidado, al mal amado de los tiempos modernos, al que ya poco se exhibe en las repisas de las casas, el libro.
Aunque nadie te busque ya, te busco.
Una frase fugaz y cobro glorias
de ayer para los días taciturnos,
en lengua de imprevistas profusiones.
Lengua que usa de un viento peregrino
para volar sobre quietudes muertas.
Viene de imaginaria estación dulce;
va hacia un inexorable tiempo solo.
Don que se ofrece entre glosadas voces,
para tantos equívoco, se obstina
en hundirse, honda raíz de palma,
convicto de entenderse con los pocos.


(sacado de esta web https://www.culturagenial.com/es/ida-vitale-poemas/ )

jueves, 6 de febrero de 2020

Cora Coralina connosco na Biblioteca Central (o Luns, 17 de Febreiro, 2020)



Meu Destino

Nas palmas de tuas mãos
leio as linhas da minha vida.
Linhas cruzadas, sinuosas,
interferindo no teu destino.
Não te procurei, não me procurastes –
íamos sozinhos por estradas diferentes.
Indiferentes, cruzamos
Passavas com o fardo da vida…
Corri ao teu encontro.
Sorri. Falamos.
Esse dia foi marcado
com a pedra branca
da cabeça de um peixe.
E, desde então, caminhamos
juntos pela vida…










sábado, 11 de enero de 2020

Lucia Aldao connosco (O Luns 20 de Xaneiro 2020)




1.
Eu ó teu país fun brillar
e soltáchesme a noite para que me trabase.
Sobráronme campos de maínzo que atravesar radiante
mentres fuxía do animal esvelto da túa ansia.
Nunca queda claro se correr é de valentes
ou de covardes
e a min non me incomoda este verso,
gústame.
Gústame como a ti che gustan outras cousas que eu non tolero.
Todo o que desbasto para soar máis prudente:
“hai xente á que lle debe resultar tremendamente atractiva a displicencia”
Todo o que afío para soar máis inflexible aínda:
“non deberías conformarte con este sucedáneo de historia importante”
Demonízame agora, agora si.
Pero aclaremos
que roubar di máis da persoa que da súa necesidade.
Pensa que gran parte dos libros que lemos
sobreviven tan só a unha lectura.
A estas alturas poderías ter asumido que todo importaba a metade porque ía calor,
que se nos foron das mans as mans e fixemos do estómago un after.
Ese querer verboso.
Aquel posgrao en falsidade.
Droga por nós,
que a unha illa deserta levaríamos un xesto.
Droga por nós,
que non se pon o sol nas nosas bocas.
A frase “dime algo que eu non saiba”,
sorna fóra,
é agora a miña petición máis firme.
Ponlle nome ti a todo o que non pagou a pena,
atrévete a facer da palabra
líquido de contraste.
Droga por nós,
que non aguantou o noso amor a luz do día.







Lucía Aldao


Nacín en febreiro do 82. Son do barrio coruñés dos Mallos. Manteño unha relación moi estreita coa palabra desde sempre, ben sexa coa palabra escrita, lida, falada ou cantada. Poucas cousas fixen na vida que non estivesen relacionadas con ela. 
Traballo profesionalmente na poesía escénica desde 2005 coa tamén poeta María Lado. Xuntas somos aldaolado. Creamos espectáculos de poesía que adornamos con humor e música e cos que xiramos continuamente polos escenarios máis variados. Vivimos da oralidade. 
Todo isto antes era noite é o primeiro libro individual que publico. Non foi sen tempo. 

martes, 5 de noviembre de 2019

Antonio Ramos Rosa, os seus poemas, con nos, o luns 18 de Novembro




ESTOU VIVO E ESCREVO SOL

Eu escrevo versos ao meio-dia
e a morte ao sol é uma cabeleira
que passa em fios frescos sobre a minha cara de vivo
Estou vivo e escrevo sol
Se as minhas lágrimas e os meus dentes cantam
no vazio fresco
é porque aboli todas as mentiras
e não sou mais que este momento puro
a coincidência perfeita
no acto de escrever e sol
A vertigem única da verdade em riste
a nulidade de todas as próximas paragens
navego para o cimo
tombo na claridade simples
e os objectos atiram suas faces
e na minha língua o sol trepida
Melhor que beber vinho é mais claro
ser no olhar o próprio olhar
a maraviha é este espaço aberto
a rua
um grito
a grande toalha do silêncio verde

sábado, 28 de septiembre de 2019

Prefacio para una nota de suicidio en veinte volúmenes - Amiri Baraka

Prefacio para una nota de suicidio en veinte volúmenes - Amiri Baraka



                                                     For Kellie Jones, Born 16 May 1959


 Lately, I've become accustomed to the way
 The ground opens up and envelopes me
 Each time I go out to walk the dog.
 Or the broad edged silly music the wind
 Makes when I run for a bus...

 Things have come to that.

 And now, each night I count the stars.
 And each night I get the same number.
 And when they will not come to be counted,
 I count the holes they leave.

 Nobody sings anymore.

 And then last night I tiptoed upTo my daughter's room and heard her
 Talking to someone, and when I opened
 The door, there was no one there...
 Only she on her knees, peeking into

 Her own clasped hands
_________________________________

Para Kelly Jones, nacida el 16 de mayo de 1959
Últimamente me he acostumbrado a la manera
en que el suelo se abre y me envuelve
cada vez que salgo para pasear al perro.
O a la música inconfundible, afilada y tonta que hace
el viento cuando corro para alcanzar el bus...

Las cosas han llegado a este punto.

Y ahora, cada noche cuento las estrellas.
Y cada noche obtengo el mismo número.
Y cuando ellas no vienen para que las cuente,
cuento los agujeros que dejan.

Ya nadie canta.

Y entonces, anoche subí en puntas de pies
hasta la habitación de mi hija y oí
que le hablaba a alguien, y cuando abrí
la puerta no había nadie más allí...
sólo ella, arrodillada, espiando dentro

de sus propias manos cerradas



Versión de Jonio González
Amiri Baraka (LeRoi Jones)


miércoles, 6 de marzo de 2019

Alberte Momán con nos (O 18 de Março 2019)


XII. Ferrol

Recoñecendo os erros dunha cidade
Que como unha filla un viu medrar.
Pensar que xa se fixo grande dabondo
E afastarse para deixala continuar o seu camiño
Que o alonxa da vida común que mantiveron
Na nenez e adolescencia de ambos.


(de Cidade é tamén nome de muller)

domingo, 14 de octubre de 2018

EUGENIO DE ANDRADE, (Ferrol, Luns, 15 de Outubro, 2018)

EUGENIO DE ANDRADE (Luns, 15 de outubro 2018)





BRANCO NO BRANCO

Já não se vê o trigo,
a vagarosa ondulação dos montes.
Não se pode dizer que fossem contigo,
tu só levaste esse modo
infantil de saltar o muro,
de levar à boca
um punhado de cerejas pretas,
de esconder o sorriso no bolso,
certa maneira de assobiar às rolas
ou então pedir um copo de água,
e dormir em novelo,
como só os gatos dormem.
Tudo isso eras tu, sujo de amoras.


(Andrade, 2005)



sábado, 20 de enero de 2018

Este Luns, 22 de Xaneiro, JOHN ASHBERY , os seus poemas



"o primeiro poema de Ashbery que li que me despertou um verdadeiro fascínio, especialmente por dar aquela sensação estranha de estar quaseconseguindo compreender sobre o que é o poema (se é que os poemas de Ashbery são sobre alguma coisa, de fato), sem, no entanto, chegar a qualquer coisa que se pareça com uma compreensão real. Vocês podem conferi-la clicando aqui, juntamente com uma brevíssima introdução sobre o poeta e a sua obra."    
(poemas de John Ashbery, tradução de Adriano Scandolara)

 https://escamandro.wordpress.com/2014/01/01/3-poemas-de-john-ashbery/

Um mal que vem para bem
Sim, eles estão vivos e podem ter essas cores,
Mas eu, em minha alma, estou vivo também.
Sinto que devo cantar e dançar, para dizer
Isso de certo jeito, sabendo que você pode estar atraído por mim.
E canto em meio ao desespero e o isolamento
A chance de te conhecer, de cantar de mim
O que é você. Você vê,
Você me segura contra a luz de um modo
Que nunca esperei ou suspeitei, talvez
Porque você sempre me diz que eu sou você,
E tenho razão. As grandes píceas rondam.
Sou seu para morrer junto, desejar.
Não posso jamais pensar em mim, eu desejo você
Num quarto em que as cadeiras
Estão com as costas viradas para a luz
Infligida sobre a pedra e os caminhos, as árvores reais
Que parecem brilhar para mim através das gelosias na sua direção.
Se a luz selvagem deste dia de janeiro é real
Eu me comprometo em ser-te verdadeiro,
Você que não consigo mais parar de lembrar.
Lembrar de perdoar. Lembrar de passar além de você, rumo ao dia
Nas asas do segredo que você jamais saberá.
Assumindo-me por mim mesmo, no caminho
Que os contornos pasteis do dia me atribuíram.
Prefiro “vocês” no plural, quero vocês
Vocês devem vir até mim, todos dourados e pálidos
Como o orvalho e o ar.
E então me começa a vir esse sentimento de exaltação.



sábado, 25 de noviembre de 2017

SÉCHU SENDE, Poemas no peto



Falarás a nossa língua
Falarás a nossa língua
porque estamos contigo,
minha filha.
Falarás a nossa língua
e as tuas palavras formarão parte
da natureza.
Serão estrelas nos dentes,
vaga-lumes frágeis,
sementes de algo
que não conhecemos ainda.
Atravessarão o céu do teu paladar
os nomes dos pássaros,
crescerão os nomes das árvores
na raiz da tua língua
e um dia depois da tormenta
sairá das tuas palavras
o arco da velha.
E falarás a nossa língua.
Como nesse conto infantil
no que afinal consegues superar os obstáculos
e vencer os inimigos
que querem roubar-che as palavras,
falarás a nossa língua.
Falarás a nossa língua
e aprenderás a fazer lume
chocando duas palavras
contra o frio.
Contra a fame
falarás a nossa língua.
Falarás a nossa língua
e moverás a terra com as vibrações
das tuas cordas vocais
e aprenderás a mudar o mundo
como a mulher que mudava as cousas
de sítio.
Falarás a nossa língua
e quando as tuas palavras se sentirem soinhas
-por todo o que sabemos- procurarás
outras vozes como a tua.
Escuta
É mui emocionante.
Somos muita gente.
Acompanha-te o teu povo
e muitos outros povos como o nosso e
se o povo defende a língua
a língua protege o povo.
Adiante.
Falarás a nossa língua
e a música rebentará as tuas palavras
como estalitroques nos dedos, globos de cores,
coquetéis Molotov, bombas de palenque
no céu.
E falarás a nossa língua.
Recolherás as palavras que abandona alguma gente
no caminho
e ajudarás outra gente a recuperar
as palavras perdidas.
Falarás a nossa língua
com homens, mulheres, nenas e nenos
do teu tempo,
do passado e do futuro
Falarás com o vento.
Falarás a nossa língua.
Perguntarás que significam as palavras desconhecidas
porque gostas das aventuras, dos dragões,
dos caroços das maçãs,
dos vulcães em erupção, dos caracóis.
Falarás a nossa língua.
Dormirás com o pijama do ouriço-cacho
e um verso no peito
e sonharás que falas qualquer um
dos 6.000 idiomas do planeta.
Falarás a nossa língua
com palavras como casas,
como gavetas com colheres,
palavras como Pippi Langstrumpf a saltar
encima da cama entre moedas de ouro,
e algum dia abraçarás-nos com elas.
Falarás a nossa língua
e as tuas palavras abrirão
os caminhos da vida.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

POEMAS DE SOPHIA DE MELLO

O Luns, 20 de Novembro, as 19,30, na BIBLIOTECA CENTRAL, Ferrol


25 de Abril

Esta é a madrugada que eu esperava
O dia inicial inteiro e limpo
Onde emergimos da noite e do silêncio

E livres habitamos a substância do tempo


domingo, 4 de junio de 2017

NAZIM HIKMET, SUS POEMAS



lendo poemas do gran poeta turco NAZIM HIKMET.
E despedindo ata o outono as lecturas no Club de Poesía.
Estades invitadas e invitados a tomar un viño logo do FALADOIRO

ME ACOSTUMBRO A ENVEJECER

Me acostumbro a envejecer, es el oficio más difícil del mundo,
llamar a las puertas por última vez,
la separación para siempre.
Horas que corréis, corréis, corréis...
Trato de comprender a costa de dejar de creer.
Te iba a decir una palabra pero no pude.
En mi mundo el sabor de un pitillo por la mañana con el estómago vacío.
La muerte antes de llegar me envió su soledad.
Envidio a los que no se dan cuenta de que envejecen,
tan ocupados están con sus cosas.
                                                               12 de enero de 1963

SOBRE QUEDARSE SORPRENDIDO

Puedo amar,
y tanto,
pide lo que quieras,
mi vida, mis ojos.
Puedo enfurecerme,
mi boca no se llena de espuma,
pero la ira de un camello no es nada al lado de la mía,
solo la ira del camello, no su rencor.
Puedo comprender
muchas veces con mi nariz,
es decir oliendo lo más oscuro lo que está más lejos
y puedo pelear,
por todos y por todo lo que me parece justo, correcto y hermoso,
ni mi edad ni mi porte me lo impiden,
sin embargo hace tiempo que se me olvidó quedarme sorprendido.
La sorpresa me dejó y se fue con sus ojos bien abiertos
y bien jóvenes.
¡Qué lástima!

Tanganica, febrero de 1963
Hotel Maranga

CARTA DE BERLÍN

1
Berlín, es de día y hace sol,
8 de marzo de 1963.
Felicidades, mujer.
He olvidado decírtelo por teléfono esta mañana,
olvido el mundo cuando oigo tu voz.
Muchas felicidades, mi amor.
                                                  Berlín, 8 de marzo de 1963

CARTA DE BERLÍN

2

Dentro de cuatro días estoy en Moscú.
Afortunadamente ya se acaba esta separación, regreso.
También esta separación quedará atrás, como un camino lluvioso.
Vendrán nuevas separaciones,
bajaré a otros pozos,
iré a más sitios y regresaré.
Correré a toda prisa para regresar de nuevo.
Después, ni Berlín ni Tanganica,
ya no iré a ningún sitio, a ningún sitio.
Ya no estará en mi mano volver ni en vapor ni en tren ni en avión.
Ya no llegarán cartas ni telegramas míos.
Y tampoco te telefonearé.
Ya no reirás dulcemente al oír mi voz.
Ya no recibirás noticias mías
y te quedarás sola.
Dentro de cuatro días estaré en Moscú.
En Berlín es de día y hace sol
es primavera en Moscú,
lo has dicho por teléfono.
Afortunadamente ya se acaba esta separación. Regreso.
Pero dentro de mí está la noche de la gran separación,
dentro de mí la amargura de cuando ya no me tengas,
dentro de mí tu soledad.
Soledad: pan de recuerdos que no llena,
invitación a lejanos recuerdos: soledad,
tal vez tres meses, tal vez tres años,
la soledad será tu sombra.
Dentro de cuatro días estaré en Moscú
en Moscú es primavera
lo has dicho por teléfono.
                                                          Berlín, 8 de abril de 1963.

CARTA DE BERLÍN

3

Dentro de cinco horas estaré junto a ti.
En Berlín, el sol entra en la habitación de mi hotel,
trinos húmedos de los pájaros
—ha llovido esta mañana—
y los tranvías
y el tiempo.
El tiempo está como detenido,
rígido, helado,
podrías cogerlo y colgarlo de un clavo,
podrías cortarlo con un cuchillo.
Es como si estuviera en la cárcel.
Y en la cárcel el más despiadado de los guardianes
es el tiempo.
Dentro de dos horas estaré en el aeropuerto.
Dentro de cinco horas en tu azul.
Dentro de cinco horas la libertad.
En las habitaciones de los hoteles, tras todos los regresos
habría que poner una estatua al inventor del avión.

Berlín, 12 de abril de 1963.
Publicamos aquí, en traducción de Fernando García Burillo y Çagla Soykan, una selección de los poemas que Nâzim Hikmet escribió en los dos postreros años de su vida. Poemas de amor, pues el poeta, exiliado en Moscú, había vuelto a enamorarse una última vez; poemas de compromiso político, al que nunca renunció; y poemas en los que reflexiona sobre la proximidad de la muerte y la vida que siente que se le escapa.