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domingo, 20 de marzo de 2011

aniversarios como si un arbol

En el día de hoy, en el  QUE SE ABRE floral EL EQUINOCCIO DE PRIMAVERA, y el sol se reparte mansamente a ambos lados del mundo con equidad y mesura, cuando la tierra se quiebra y cuartea por los cuatro puntos cardinales y la rosa de los vientos se deshoja sin remedio en la boca de los muertos, en el día de hoy en que sumo albas y ramas a mi edad poliédrica. Hoy, sacudido por shunamis de infamia y terremotos de humana procedencia, izado ser de derrotas y derivas, de risas y resistencia, mas nómada que nunca, trato de leer en las paciencias de los jobs que me descifran, la serpiente incandescente que subyuga al fuego, y te deslumbra comiendo luz y sombra sin tocar los huesos de mañana. Estoy con el asco al cuello, es un decir para levantar acta, pues el amor me colma de ganas de vivir y me confirma que "no se puede vivir sin amar", os lo aseguro, lo he constatado.

DEJARNOS EN PAZ DE UNA VEZ POR TODAS

             AL PRINCIPE
                                 de Pier Paolo Pasolini

Si vuelve el sol, si desciende la tarde,
si la noche tiene un sabor de noches futuras,
si una tarde de lluvia parece volver
de tiempos tan amados y nunca del todo poseídos,
ya no soy feliz al gozarlos o sufrirlos:
no siento ya, frente a mí, toda la vida…
Para ser poetas se necesita mucho tiempo:
horas y horas de soledad son necesarias
para formar algo que es fuerza, abandono,
vicio, libertad, para darle forma al caos.
Poco tiempo me queda: por culpa de la muerte
que me viene al encuentro en mi marchita juventud.
Mas por culpa también de nuestro mundo humano
que le quita el pan a los hombres y a los poetas la paz.
De La religión de mi tiempo


EN EL DIA DE LA POESIA EL 21 DE MARZO DE 2011
EN LA BILBIOTECA MUNICIPAL DE FERROL A LAS 19,30h

lunes, 19 de abril de 2010

ANNE SEXTON, la valentia del delirio, su generosidad extrema

De ésas
He salido al mundo, una bruja poseída,
rondando el aire negro, más valiente por ello;
soñando el mal, he sobrevolado
las casas planas, de luz en luz:
pobre solitaria, con mis doce dedos, enajenada.
Una mujer así no es una mujer, lo sé.
Yo he sido de ésas.
He encontrado las cuevas tibias del bosque,
las he llenado de sartenes, tallas, estantes,
de armarios, sedas, de incontables bienes;
he preparado la cena para los gusanos y los elfos:
llorando, aullando, ordenando lo que estaba mal.
A una mujer así no se la comprende.
Yo he sido de ésas.
He viajado contigo, carretero, saludando
con los brazos desnudos a los pueblos que dejábamos atrás,
aprendiéndome las últimas rutas de la claridad, superviviente
allí donde tus llamas aún muerden mis muslos
y crujen mis costillas bajo la presión de tu carreta.
Una mujer así no se avergüenza de morir.
Yo he sido de ésas. 

Poemas de amor (1969)
Editado por Editorial Linteo. 2009

lunes, 22 de marzo de 2010

DESDE LAS PINTURAS DE BRUEGHEL


PAISAJE CON LA CAIDA DE ICARO

Según Brueghel
cuando Ícaro cayó
era primavera

un granjero araba
su campo
todo el esplendor

del año estaba
despierto bullendo
cerca

del borde del mar
ocupado
con lo suyo

sudando al sol
que fundió
la cera de las alas

insignificante
junto a la costa
algo

salpicó inadvertido
era
Ícaro que se ahogaba.

DANZA NUPCIAL AL AIRE LIBRE
Disciplinados por el artista
para dar vueltas
y más vueltas

en ropa festiva
loco de alegría un tropel de
granjeros y sus

mozas de abundante trasero
llena
la plaza del mercado

ocupada por las mujeres con
sus almidonados
tocados blancos

brincan o van sin disimulo
hacia las lindes
del bosque

dando vueltas y más vueltas con
bastos zapatos y
pantalones de granjero

boquiabiertos
¡hala!
marcan el paso

jueves, 26 de noviembre de 2009

DYLAN THOMAS: manifiesto y semblanza








Datos de una vida de poeta


sábado, 21 de noviembre de 2009

LA COLINA DE LOS HELECHOS (FERN HILL)


Now as I was young and easy under the apple boughs
About the lilting house and happy as the grass was green,
The night above the dingle starry,
Time let me hail and climb
Golden in the heydays of his eyes,
And honoured among wagons I was prince of the apple towns
And once below a time I lordly had the trees and leaves
Trail with daisies and barley
Down the rivers of the windfall light.

And as I was green and carefree, famous among the barns
About the happy yard and singing as the farm was home,
In the sun that is young once only,
Time let me play and be
Golden in the mercy of his means,
And green and golden I was huntsman and herdsman, the calves
Sang to my horn, the foxes on the hills barked clear and cold,
And the sabbath rang slowly
In the pebbles of the holy streams.

All the sun long it was running, it was lovely, the hay
Fields high as the house, the tunes from the chimneys, it was air
And playing, lovely and watery
And fire green as grass.
And nightly under the simple stars
As I rode to sleep the owls were bearing the farm away,
All the moon long I heard, blessed among stables, the nightjars
Flying with the ricks, and the horses
Flashing into the dark.

And then to awake, and the farm, like a wanderer white
With the dew, come back, the cock on his shoulder: it was all
Shining, it was Adam and maiden,
The sky gathered again
And the sun grew round that very day.
So it must have been after the birth of the simple light
In the first, spinning place, the spellbound horses walking warm
Out of the whinnying green stable
On to the fields of praise.

And honoured among foxes and pheasants by the gay house
Under the new made clouds and happy as the heart was long,
In the sun born over and over,
I ran my heedless ways,
My wishes raced through the house high hay
And nothing I cared, at my sky blue trades, that time allows
In all his tuneful turning so few and such morning songs
Before the children green and golden
Follow him out of grace.

Nothing I cared, in the lamb white days, that time would take me
Up to the swallow thronged loft by the shadow of my hand,
In the moon that is always rising,
Nor that riding to sleep
I should hear him fly with the high fields
And wake to the farm forever fled from the childless land.
Oh as I was young and easy in the mercy of his means,
Time held me green and dying
Though I sang in my chains like the sea.
FERN HILL

Cuando era joven y libre bajo las ramas del manzano
en torno de la casa cantarina, y feliz como verde era el pasto,
la noche sobre la cañada, llena estaba de estrellas,
el tiempo me dejaba dar voces y trepar
dorado hasta el apogeo de sus ojos,
y venerado entre carros, era yo el príncipe de las ciudades de manzanas
y alguna vez con todo señorío, hice que hojas y árboles
se arrastraran con margaritas y cebada
hacia abajo en los ríos alumbrados por las frutas caídas.

Y como era tierno y despreocupado, famoso en los graneros
en torno del patio alegre y cantaba porque la granja era mi hogar,
al sol que es joven apenas una vez,
el tiempo me dejaba jugar
y ser dorado en la gracia de sus poderes,
y tierno y dorado era yo cazador y pastor, los becerros
cantaban a la voz de mi cuerno, en las lomas los zorros ladraban con clara y fría voz
y el domingo sonaba despacio
en los guijarros de los sagrados arroyos.

Todo el trayecto del sol era un deleite, una carrera,
los campos de heno altos como la casa, las tonadas de las chimeneas, era el aire
y un juego lleno de belleza y agua
y el fuego verde como pasto.
Y de noche, bajo estrellas ingenuas
mientras cabalgaba hacia el sueño las lechuzas se robaban la granja
todo el trayecto de la luna, entre establos bendito, oía a las aves nocturnas
volar entre las parvas y veía caballos
como relámpagos en la oscuridad.

Y luego despertar, la granja regresaba como un vagabundo
blanco de rocío, con el gallo en su hombro, era todo
brillante, era Adán y su virgen
y el cielo de nuevo se formaba
y el sol creció redondo aquel preciso día.
Así debió haber sido luego de nacer la pura luz
en el primer lugar donde se hiló, caballos hechizados y fogosos
saldrían del verde establo lleno de relinchos
hacia los campos de alabanza.

Y venerado entre zorros y faisanes junto a la casa alegre
bajo las nubes recién hechas y feliz como era interminable el corazón,
en el sol tantas veces nacido
yo corría por mis caminos alocados
mis deseos se desbocaban a través del heno alto como la casa
y nada me importaba, en mi celeste tráfico, pues el tiempo
en su giro melodioso, concede tan pocos cantos así de mañaneros
antes que los muchachos tiernos y dorados
lo sigan hasta perder la gracia.

En esos días blancos como corderos no me importaba que el tiempo me llevara
hasta el desván lleno de golondrinas, tomándome por la sombra de mi mano
en la luna que siempre se levanta,
ni que cabalgando hacia el sueño
llegara a oír su fuga entre los altos campos
y despertara ante la granja borrada para siempre de ese país sin niños.
Oh, mientras fui joven y libre en la gracia de sus poderes
el tiempo me sostenía tierno y moribundo
aunque cantara en mis cadenas, como el mar.


Traducción: Elizabeth Azcona Cranwell 

viernes, 20 de noviembre de 2009

Supongo, Dylan Thomas







Hago esto en una ausencia beligerante

Hago esto en una ausencia beligerante cuando,
Con su collar de piedra, cada minuto antiguo de la temporada del amor
Abriga mi lengua anclada y resbala por el muelle de piedra,
Cuando, bendita sea la alabanza, su orgullo navegó mástil y fuente
Y fue deslumbrado por el océano en forma de mano
En aquel orgulloso árbol de navegación con ramas conducidas
Por la última bóveda y el rompeolas de verduras,
Y esta casa, débil para el cielo de columnas de tuétano,

Es arrinconada, un andrajo del aliento, una maleza garabateada, una cabeza
Inútil por el opio, el cerco jadeante del cuervo en el suelo hasta que vuela,
O como el nudo del pecho enroscado como la marea que se arrolla otra vez
O rasga ancestralmente el himen cordado del mar,
Y, el orgullo es lo último, se parece a un niño solo
Arrastrado a su madre ciega por vientos magnéticos,
Mansión de pan y leche en una ciudad desdentada.

Ella crea para mí una inocencia de ortiga
Y una culpa de paloma de seda en su ausencia orgullosa,
En las rocas hostigadas la cáscara de las vírgenes,
La perla franca cerrada, los rasgos de las muchachas de mar
Destellan en las cavernas listadas y con huellas de sirena,
Es la doncella en el roble vergonzoso, el arbusto dorado de leones,
Orgulloso como una piedra que amamantó y enorme como los granos de arena,
Que presagia el lecho de la ballena y la danza del toro.

Éstos son sus contrarios: la bestia que sigue
Con el solemne andar del sacerdote y la mano de cinco asesinos
Su vuelo fundido hacia columnas con nidos de ceniza
Y llama al rebaño muerto de hambre por el fuego, y la que fue arrojada
Al hielo, perdida en un silencio inapetente y débilmente arbolado,
Ésa que escala una colina de granizo con fríos pasos de piedra
Y cae sobre un anillo de veranos y mediodías cerrados.

Construyo un arma con el esqueleto de un asno
Y paseo por la playa en guerra junto a la ciudad muerta.
Vapuleo el gran aire, arruino el este, y vuelco el ocaso,
Asalto su corazón apresurado, cuelgo con venas degolladas
Su cáscara retorcida y dejo que sus párpados se cierren.
La destrucción, escogida por los pájaros, rebuzna por la mandíbula,

Y, por el bien de aquel asesino, oscuro por el contagio
Como una onda próxima me extiendo para arrasar.
La ruina, el cuarto de los errores, un crucifijo caído
En el mar apilado y la sombra sostenida con pilares de agua,
Pesada en sudario de roca, es mi pirámide orgullosa;
Donde, herida en el sudario esmeralda y en el viento cortante,
La cabeza del héroe ha sido despojada de todas las leyendas,
Con la mano enguantada de soles viene el anatomista del amor,
Ése que picotea el corazón vivo sobre un diamante.

‘La matriz de su madre tenía una lengua que lamió el barro’,
Gritaron labios vacíos desde sus ínfimas vendas que son madeja y capucha
En ese suelo brillante en que fondeo mi mortaja,
‘Un lagarto que lanza dardos con el hilo de un veneno negro
Retrocede para empujarlo hacia atrás por la cama del tétanos
Y la boca de semillas cegada por un blanco aliento’.
‘Mirad’, redoblaban las máscaras tirantes, ‘cómo ascienden los muertos,
Cómo se enreda un hombre en el inacabable cordón umbilical’.

Estos ojos que una vez fueron ciegos han respirado un viento de visiones,
La raíz de la caldera por esta mano una vez sin corteza
Echó humo como un árbol y se revolvió como un pájaro ardiendo;
Ruidosas, dientes mellados y colas hechas jirones y tambor de telaraña,
Las jaurías envejecidas son pasado que huye de este fantasma en flor,
Y, manso como el perdón venido de una nube de orgullo,
El mundo terrible desnuda la piel de mi hermano.

Ahora en el gran pecho de la nube yacen países sin viento,
Por mares liberados, desde su lugar orgulloso,
Mi amor pasea sin herida ni relámpago en su cara,
Un viento tranquilo que levantó a los árboles como cabellos sopla
Allí donde una vez la sangre de la nieve suave se volvió hielo.
Y aunque mi amor tirase del pálido aire saturado de pezones
Y los orgullos del mañana se amamantaran en sus ojos,
Haría yo esto en una presencia clemente.


(Traduccion de MARIANO DURÁN, todo un regalo)

miércoles, 28 de octubre de 2009

Saludamos a Quevedo, y a su voz dolorida y lúcida











Esto es una incursion en la voz magnifica, tetrica y moderna de Quevedo, en su valiente legado, a veces descarnado, cruel, injusto, desalmado, pero sincero y de dolorosa destilacion sacado.

Pues amarga la verdad,
quiero echarla de la boca;
y si al alma su hiel toca,
esconderla es necedad.
Sépase, pues libertad
ha engendrado en mí pereza
la pobreza.

¿Quién hace al ciego galán
y prudente al sin consejo?
¿Quién al avariento viejo
le sirve de río Jordán?
¿Quién hace de piedras pan,
sin ser el Dios verdadero?
El dinero.

¿Quién con su fiereza espanta,
el cetro y corona al rey?
¿Quién careciendo de ley
merece nombre de santa?
¿ Quién con la humildad levanta
a los cielos la cabeza?
La pobreza.

¿Quién los jueces con pasión,
sin ser ungüento, hace humanos,
pues untándolos las manos
los ablanda el corazón?
¿Quién gasta su opilación
con oro, y no con acero.
El dinero.

¿Quién procura que se aleje
del suelo la gloria vana?
¿Quién siendo tan cristiana,
tiene la cara de hereje?
¿Quién hace que al hombre aqueje
el desprecio y la tristeza?
La pobreza.

¿Quién la montaña derriba
al valle, la hermosa al feo?
¿Quién podrá cuanto el deseo,
aunque imposible, conciba?
¿Y quién lo de abajo arriba
vuelve en el mundo ligero?
El dinero.


 Y tambien oir su voz siempre lucida, procaz, sardonica, escatologica, y que en los tiempos de hipocresia y saqueo como estos en los que vivimos, se hace a veces insoportable para aquellos que ante tanto saqueo sangriento legislan hablar correctamente.









Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente. De mi celda, etcétera.
No se espantarán de que el culo sea tan desgraciado los que supieren que todas las cosas aventajadas en nobleza y virtud, corren esta fortuna de ser despreciadas de ella, y él en particular por tener más imperio y veneración que los demás miembros del cuerpo; mirado bien es el más perfecto y bien colocado dél, y más favorecido de la naturaleza, pues su forma es circular, como la esfera, y dividido en un diámetro o zodíaco como ella. Su sitio es en medio como el del sol; su tacto es blando: tiene un solo ojo, por lo cual algunos le han querido llamar tuerto, y si bien miramos, por esto debe ser alabado, pues se parece a los cíclopes, que tenían un solo ojo y descendían de los dioses del ver. El no tener más de un ojo es falta de amor poderoso, fuera de que el ojo del culo por su mucha gravedad y autoridad no consiente niña; y bien mirado es más de ver que los ojos de la cara, que aunque no es tan claro tiene más hechura. Si no, miren los de la cara, sin una labor, tan llanos que no tienen primor alguno, como el ojo del culo, de pliegues lleno y de molduras, repulgo y dobladillos, y con una ceja que puede ser cola de algún matalote, o barba de letrado o médico. Y así, como cosa tan necesaria, preciosa y hermosa, lo traemos tan guardado y en lo más seguro del cuerpo, pringado entre dos murallas de nalgas, amortajado en una camisa, envuelto en unos dominguillos, envainado en unos gregüescos, abahado en una capa, y por eso se dijo: "Bésame donde no me da el sol". Y no los de la cara, que no hay paja que no los haga caballeriza, ni polvo que no los enturbie, ni relámpago que no los ciegue, ni palo que no los tape, ni caída que no los atormente, ni mal ni tristeza que no los enternezca. Lléguense al reverendo ojo del culo, que se deja tratar y manosear tan familiarmente de toda basura y elemento ni más ni menos; demás de que hablaremos que es más necesario el ojo del culo solo que los de la cara; por cuanto uno sin ojos en ella puede vivir, pero sin ojo del culo ni pasar ni vivir.

jueves, 1 de octubre de 2009

João Villaret :: Tabacaria :: Álvaro de Campos






Creé en mí diversas personalidades. Creo personalidades constantemente. Cada uno de mis sueños es de inmediato, en cuanto aparece soñado, encarnado en otra persona que pasa a soñarlo en lugar mío. Para crear, me destruí; tanto me exterioricé dentro de mí, que dentro de mí no existo sino exteriormente. Soy el escenario en el que diversos actores representan varias piezas." (De O Livro do Desasosiego)

Pessoa hizo del escribir su destino. Dicen que era una buena persona, amable, cordial, condescendiente.
Se negó rotundamente a los cambios que la vida le ofreció. Mantuvo su trabajo, justo para vivir como el vivió:
Sus visitas a Abel, mientras Alvaro de Campos frecuentaba a Caín. Me voy "al Abel", decía. Y varias veces a lo largo de la jornada se ausentaba camino de la cantina de Abel, el tabernero, donde con parsimonia pedía y bebía una copa de aguardiente.Y jamas perdía su talante. Fumaba cuatro cajetillas de tabaco. Frecuentaba tertulias de café. Copa y puro, seguramente.
Un amor, su compañera en la oficina, Ofelia. Y pensó en casarse. Pero era para él mas importante recrear  el amor en su ausencia.
Siempre aplazando el hacer. Pienso en como mañana organizare lo que haré pasado mañana. Haré, haré, haré...Lo que se puede hacer mañana, mejor hacerlo pasado mañana...
Y escribía a cualquier hora, en los cafés, de noche, de día, de pie...

Esta actitud ante la vida nos conmueve y  lo hace entrañable, entendible, querido.
Murió sin preocuparse lo mas mínimo por la fama, aunque la gloria, cosa de la posteridad, le merecía atención discreta. Mensajes, sera la único libro que publicara en vida.

No se movía de Lisboa, pero el Mundo le esperaba cada día.
Y él,  levantando mapas  de los días por venir. El futuro era su apeadero.
Le dolía la ausencia de los amigos muertos, pero no los tiempos que compartieron, sino el que no estuvieran ahora. Nada de nostalgia, y sí, una luminosa melancolía.
Alguien dijo que Fernando Pessoa es una creación de Borges.



jueves, 17 de septiembre de 2009

nuevas lecturas del club de poesía

club de lectura de poesía

Lista de poetas
que vamos a leer y a escuchar
Octubre2009-Junio2010

Pessoa------------------------Lunes 5 de Octubre
Quevedo----------------------Lunes 19 de Octubre
Rosalia de Castro-----------------Lunes 2 de Noviembre
Dylan Thomas-------------Lunea 16 de Noviembre
Salvatore Quasimodo----------Lunes 30 de Noviembre
Carlos Edmundo de Ory
-------Lunes 14 de Diciembre
Olga Novo
paul eluard
Wislawa Szymborska
celso emilio ferreiro
willians carlos willians
anne sexton
rene char
manuel antonio
Raymond Carver!!!!!!!
Vladimir Holan
Mia Couto
Emma Couceiro
Gil de Biedma-
W.H. Auden
Carballo Calero
Guillermo Padilla
Blas de Otero
Rilke
Uxio Novoneira
Anibal  Nuñez
Vladímir Mayakovski
Manuel Bandeira

lunes, 15 de junio de 2009

Un poema recien hecho de Tomas Segovia

para despedirnos hasta el proximo otoño no esta mal recordar su prodiga presencia entre nosotros.
Y saludarte y desearte larga vida, ¡Salud!

INSOMNIO 2

Toda la noche en el vano esfuerzo

De levantar del suelo

El pálido cadáver de la noche

Toda la noche desfondando puertas fantasmales

Toda lo noche devanando espectros

Cómo podría esperar que en la playa del día

Amanezca en mi lecho algo vivo.

3 may 09

miércoles, 18 de marzo de 2009

maria do cebreiro



Ella sera nuestra alma este lunes. El alma de nuestras voces, su mirada sera la piel del mundo. Leerla sera descubrir otra cara del poliedro encarnado de la vida.

BANCO MUNDIAL

Voaban as gaivotas coma cisnes
xantando a carne pobre.
No penúltimo canto, absenta,
avutres dun océano xeado
que xa non precisaba beber todo o seu sal.
Cadáveres ardentes, doedes ata as uñas,
esquecidos aínda de morrer.

Olla as pombas de vidro non soprado
polas rúas de Xénova.
Pero o soldado acaba de matar
o seu irmán xemelgo,
o que despois de morto se transforma
no seu irmán maior.

Pasaban por enriba aqueles tanques,
unha (outra vez) pasaron
o rapaz sospeitou dos seus verdugos
xusto antes de pensar:
“os meus verdugos”.
Os carros de combate
crebáronlle os talóns de cristal de murano.

Os seus pés tiñan ás e enmudeceron
a madeira luída da súa voz
(nunca o espiñeiro albar
viu branquear as follas contra a fin).

E no control remoto, verbum erat.
Dirixir a distancia equivale a matar.
Hai quen renuncia, logo, a unir índice e chaga
na pistola dun xesto: tampouco quixen eu
levalos cara as tempas do teu irmán pequeno
sen pasar polo tanque.

O tanque, eran os tanques
descosendo a túa sombra:
puideron rematarte pero unha alma
comeza a repartirse entre mil corpos.

Unha canción de berce
amenceu feita un prego cabo da túa poza:
“o corazón do tempo moverase por ti”.

E nos eixos as rodas separaban
a chuvia do teu sol.

BANCO MUNDIAL

Planean las gaviotas como cisnes
comiéndose la carne de los pobres.
En el último canto, como absenta
buitres de un mar helado
que no necesitaba beber toda la sal.
Y los pobres cadáveres ardientes
duelen hasta las uñas,
olvidados incluso de morirse.

Pasaban las palomas de vidrio no soplado
por las calles de Génova.
Pero el soldado acaba de matar
a su hermano gemelo,
al que después de muerto se convierte
en su hermano mayor.

Pasaron por encima aquellos tanques,
una (otra vez) pasaron:
el joven sospechó de sus verdugos
justo antes de pensar: “son mis verdugos”.

Los carros de combate
quebraron sus talones de cristal.
Las alas de sus pies enmudecían
la madera lijada de su voz
(nunca el espino albar
vio blanquear sus hojas hasta el fin).

En el control remoto, verbum erat.
Dirigir a distancia equivale a matar.
Algunos renunciamos a juntar llaga e índice
en el arma de un gesto: llevarlos a la sien
de tu hermano pequeño sin pasar por el tanque.

El tanque, eran los tanques
descosiendo tu sombra: lo rematan y un alma
empieza a repartirse entre mil cuerpos.

Nuestra canción de cuna
amaneció doblada a los pies de su charco:
“el corazón del tiempo se moverá por ti”.

En los ejes, las ruedas separaban
la lluvia de tu sol.

miércoles, 4 de marzo de 2009

El poeta es un hombre contemporaneo de los sueños




EL BLOG DE TOMÁS
¿QUIÉN ME HACE CIUDADANO?


Querido Matías Vegoso:
- -Supongo que tienes razón cuando dices que la única manera de salir de la crisis es ayudar a los bancos e incluso a los agentes financieros. Digo supongo porque es claro que ni tú ni yo tenemos datos suficientes para estar seguros. Reconozco sin embargo que cuando me indigno de que el bono que recibió uno de esos mangantes que han arruinado a media humanidad sea el equivalente de mil seiscientos y pico años de salario mínimo (norteamericano; en salarios mínimos mexicanos debe ser el doble o más), no por estar de sobra justificada mi rabia ayuda en absoluto a resolver el problema. Pero una cosa es aceptar, si es que lo aceptamos, ese remedio inevitable, y otra negar que la situación que obliga a ello es absolutamente inmoral. Es posible, aunque no seguro, que esas medidas profundamente injustas nos saquen de un atolladero vergonzoso, pero eso no quita que las medidas son injustas y el atolladero vergonzoso.
- -A mí personalmente eso de que nuestras vidas dependan tan sin resquicio de los bancos no me parece una necesidad metafísica tan ineluctable como parece creer casi todo el mundo. Me doy cuenta de que en la vida civilizada el margen de libertad y autonomía del individuo es ridículamente exiguo. Casi no hay gesto de nuestra vida que no esté minuto por minuto estrechamente condicionado por toda la civilización que nos rodea; somos absolutamente dependientes de la organización social y laboral, de la tecnología, de la producción industrial, del suministro de bienes y servicios, y encima de todo eso, de las autoridades, de los que tienen más poder de decisión que nosotros, además de los que vigilan las buenas costumbres y la corrección de nuestro pensamiento y nuestra acción. Pero en medio de estas condiciones generales me parece que los bancos y los agentes financieros no han existido siempre, y que en su forma desarrollada y completa están más o menos ligados a una época de la historia que solemos asociar con la democracia. Ahora bien, el ideal democrático es el ideal de preservar y ensanchar hasta donde sea posible el margen de libertad y autonomía de los ciudadanos. La democracia aspira a garantizar la autonomía del individuo frente a lo que la domina y atropella, la fuerza bruta, las desigualdades supuestamente naturales, los abusos del poder o de la astucia ilegítima. El Estado democrático se supone que está por encima de la fuerza, del privilegio, de la violencia, del dinero.
- -Si no estuviéramos tan acostumbrados a ello, ¿no debería parecernos monstruoso que ciertos servicios no esté permitido contratarlos si no tiene uno una cuenta en el banco? ¿Quién es el garante de un contrato, el gobernante, o el banquero? Alguna vez te conté mi escándalo cuando me enteré, estando en Francia en los tiempos de De Gaulle, de que se había promulgado una ley según la cual todo individuo sorprendido por la policía con menos de cinco francos en el bolsillo pasaba automáticamente a la cárcel. Abismal abdicación del Estado, según yo. Del Estado democrático, tenlo en cuenta. Porque es absolutamente esencial para el poder del Estado que él detente la capacidad de determinar quién es ciudadano y qué derechos tiene. Si es el dinero el que define la calidad de un ciudadano, la democracia ha fracasado radicalmente.
Hace poco una institución internacional me contrató para dar una conferencia. Para extenderme el contrato, me exigían pruebas, incluso confidenciales (¿será eso legítimo?) de que yo tenía una cuenta bancaria. ¿Quiere esto decir que quien no pruebe ser cuentahabiente no está autorizado a dar conferencias pagadas en los organismos internacionales (ni no pagadas, supongo)? Hay sin duda criterios razonables y perfectamente legítimos para escoger quién da una conferencia en un organismo internacional. Fuera de estos criterios, dar esa conferencia es un derecho de cualquier ciudadano. Si se le pide esa prueba bancaria, quiere decir que sólo son ciudadanos los clientes de los bancos. ¿Es eso democrático? Y eso sin contar que si el Estado me obliga a ser cuentahabiente, me obliga a enriquecer, quieras que no, con un porcentaje de mi dinero, a una empresa que así aumenta la desigualdad entre ella y otras empresas menos rentables. ¿E eso igualitario, es decir democrático?
Bien sabemos hasta qué punto el poder del dinero se impone a menudo sobre el poder del Estado. Pero la historia de la democracia es la historia de la resistencia del Estado frente a esa presión y ese chantaje. Que esa resistencia nunca desapareció del todo es lo que está claro estos días, cuando el estrecho margen de decisión que los Estados democráticos lograron preservar se revela como nuestra única tabla de salvación. Sería estúpido no aprovechar semejante oportunidad para redefinir con más claridad, más justicia, más democracia, los límites del dinero, de los bancos, de las finanzas, y la autonomía del ciudadano como ciudadano, es decir como sujeto de derechos garantizados por el estado y no otorgados graciosamente por los bancos.