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domingo, 10 de enero de 2016

O DÍA 25 DE XANEIRO, LUNS, ROBERTO BOLAÑO SERA O NOSO POETA



El burro

A veces sueño que Mario Santiago
viene a buscarme con su moto negra.
Y dejamos atrás la ciudad y a medida
que las luces van desapareciendo
Mario Santiago me dice que se trata
de una moto robada, la última moto
robada para viajar por las pobres tierras
del norte, en dirección a Texas,
persiguiendo un sueño innombrable,
inclasificable, el sueño de nuestra juventud,
es decir el sueño más valiente de todos
nuestros sueños. Y de tal manera
cómo negarme a montar la veloz moto negra
del norte y salir rajados por aquellos caminos
que antaño recorrieran los santos de México,
los poetas mendicantes de México,
las sanguijuelas taciturnas de Tepito
o la colonia Guerrero, todos en la misma senda,
donde se confunden y mezclan los tiempos:
verbales y físicos, el ayer y la afasia.
Y a veces sueño que Mario Santiago
viene a buscarme, o es un poeta sin rostro,
una cabeza sin ojos, ni boca, ni nariz,
sólo piel y voluntad, y yo sin preguntar nada
me subo a la moto y partimos
por los caminos del norte, la cabeza y yo,
extraños tripulantes embarcados en una ruta
miserable, caminos borrados por el polvo y la lluvia,
tierra de moscas y lagartijas, matorrales resecos
y ventiscas de arena, el único teatro concebible para nuestra poesía
Y a veces sueño que el camino
que nuestra moto o nuestro anhelo recorre
no empieza en mi sueño sino en el sueño
de otros: los inocentes, los bienaventurados,
los mansos, los que para nuestra desgracia
ya no están aquí. Y así Mario Santiago y yo
salimos de la ciudad de México que es la prolongación
de tantos sueños, la materialización de tantas
pesadillas, y remontamos los estados
siempre hacia el norte, siempre por el camino
de los coyotes, y nuestra moto entonces
es del color de la noche. Nuestra moto
es un burro negro que viaja sin prisa
por las tierras de la Curiosidad. Un burro negro
que se desplaza por la humanidad y la geometría
de estos pobres paisajes desolados.
Y la risa de Mario o de la cabeza
saluda a los fantasmas de nuestra juventud,
el sueño innombrable e inútil
de la valentía.
Y a veces creo ver una moto negra
como un burro alejándose por los caminos
de tierra de Zacatecas y Coahuila, en los límites
del sueño, y sin alcanzar a comprender
su sentido, su significado último,
comprendo no obstante su música:
una alegre canción de despedida.
Y acaso son los gestos de valor los que
nos dicen adiós, sin resentimiento ni amargura,
en paz con su gratuidad absoluta y con nosotros mismos.
Son los pequeños desafíos inútiles -o que
los años y la costumbre consintieron
que creyéramos inútiles-los que nos saludan,
los que nos hacen señales enigmáticas con las manos,
en medio de la noche, a un lado de la carretera,
como nuestros hijos queridos y abandonados,
criados solos en estos desiertos calcáreos,
como el resplandor que un día nos atravesó
y que habíamos olvidado.
Y a veces sueño que Mario llega
con su moto negra en medio de la pesadilla
y partimos rumbo al norte,
rumbo a los pueblos fantasmas donde moran
las lagartijas y las moscas.
y mientras el sueño me transporta
de un continente a otro
a través de una ducha de estrellas frías e indoloras,
veo la moto negra, como un burro de otro planeta,
partir en dos las tierras de Coahuila.
un burro de otro planeta
que es el anhelo desbocado de nuestra ignorancia,
pero que también es nuestra esperanza
y nuestro valor.
Un valor innombrable e inútil, bien cierto,
pero reencontrado en los márgenes
del sueño más remoto,
en las particiones del sueño final,
en la senda confusa y magnética
de los burros y de los poetas.


martes, 20 de noviembre de 2012

MARIANNE MOORE es nuestra proxima cita con la poesía

O PROXIMO LUNS 26 DE NOVEMBRO TENDREMOS CON NOS A MARIANNE MOORE, SEUS POEMAS.
Sera como sempre na Biblioteca MUnicipal, na Praza de España, as sete e media do seran.
Estades todas e todos invitados . Saúde




POESÍA

A mí también me desagrada: hay cosas más importantes que esta fruslería.

Leyéndola, eso sí, con el más completo desdén, uno descubre que, después de todo, hay

en ella espacio para lo genuino.

Manos que pueden agarrar, ojos

que pueden dilatarse, pelos que se paran

si es necesario, estas cosas son importantes no porque una

interpretación altisonante puede imponérseles sino porque son

útiles; cuando se vuelven derivadas hasta lo ininteligible,

lo mismo puede decirse de todos nosotros, que

no admiramos lo que

no entendemos: el murciélago,

colgado cabeza abajo a la espera de algo que

comer, elefantes empujando, un caballo salvaje revolcándose, un lobo infatigable bajo un

árbol, el crítico inmutable crispando la piel como un caballo que siente una pulga, el

hin-

cha del fútbol, el estadístico–

tampoco vale

ejercer la discriminación contra los “documentos de negocios y textos

escolares”; todos estos fenómenos son importantes. Uno debe distinguir,

empero: cuando la empujan hacia la notoriedad los poetastros, el resultado no es

poesía,

al menos no hasta que aquellos de entre nosotros que son poetas puedan ser

“literalistas de

la imaginación” –por sobre

la insolencia y la trivialidad y puedan presentar,

para ser inspeccionados, jardines imaginarios con sapos de verdad en ellos,

la tendremos. Por el momento, si solicitas por una parte

la materia prima de la poesía en

toda su crudeza y

por otra parte lo

genuino, entonces te interesa la poesía.



POETRY

I, too, dislike it: there are things that are important beyond all this fiddle.

Reading it, however, with a perfect contempt for it, one discovers that there is in

it, after all, a place for the genuine.

Hands that can grasp, eyes

that can dilate, hair that can rise

if it must, these things are important not because a

high sounding interpretation can be put upon them but because they are

useful; when they become so derivative as to become unintelligible,

the same thing may be said for all of us, that we

do not admire what

we cannot understand: the bat,

holding on outside down or in quest of something to

eat, elephants pushing, a wild horse taking a roll, a tireless wolf under

a tree, the immovable critic twitching his skin like a horse that feels a flea, the base-

ball fan, the statistician–

nor is it valid

to discriminate against “business documents and

school-books”; all these phenomena are important. One must make a distinction

however: when dragged into prominence by half poets, the result is not poetry,

nor till the poets among us can be

“literalists of

the imagination”–above

insolence and triviality and can present

for inspection, imaginary gardens with real toads in them, shall we have

it. In the meantime, if you demand on one hand,

the raw material of poetry in

all its rawness and

that which is on the other hand

genuine, then you are interested in poetry.