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jueves, 4 de junio de 2015

Manuel Rivas, Poemas de 21 gramos na báscula de Ohio




O desertor da néboa

Triste velocidade
Que non esconde o seu pasado,
Terra que aluca
Nas fiestras do tren
Á procura do desertor da néboa. 

Manuel Rivas 
(de Poemas de 21 gramos na báscula de Ohio

O LUNS, OITO DE XUÑO, AS SETE E MEDIA DA TARDE, NA BIBLIOTECA CENTRAL DE FERROL
TODOS E TODAS ESTADES INVITADAS, ASISTIDE, E TANTAS GARZAS, PERDÓN, GRAZAS.



martes, 21 de octubre de 2014

O DÍA DEZ DE NOVEMBRO, MALCOLM LOWRY y JOUMANA HADDAD

O día dez de novembro (Na Biblioteca central, de Ferrol, como sempre, as sete e media), co DÍA DE TODOS OS MORTOS recen celebrado, e o outono surtindonos de brasas pra os frios que xa fociñan nas veiras, lembraremos a MALCOLM LOWRY, un dos creadores mais sinxelos, mais queridos.
Leremos poemas, sempre tan pouco conocidos, poemas que nos levaran ao viaxe alucinado que como Firmin, O CÓNSUL, tendra o alcohol como o elemento-medio que cose a morte e o amor, as perdas e as derrotas, ao dorso da luz que nos cega.
Sera o amor, e a morte, ás coordenadas nas que se moveran, tamen os poemas, as emocions que nun naufraxio encantado, nos trasportaran sempre ata o final da longa noite.

E como colofon sera JOUMANA HADDAD, a que nos rescatara cara a superficie do día, onde loita e vida misturanse cos soños, e sempre a liberdade ata na morte.



UN POEMA DE MALCOLM LOWRY


NOCIONES DE LIBERTAD
Nociones de libertad se enlazan con el trago.
Nuestra vida ideal contiene una cantina
Donde el hombre puede sentarse y platicar o pensar nada más,
Sin miedo alguno al dragón caballeresco,
O incluso otra cantina donde suele aparecer.
No hay letreros de ‘Hoy no se fía, mañana sí’,
Y, haciendo a un lado las cervezas ilimitadas,
Nos sentamos borrachos sin ataduras y locos por editar
Panfletos de una tierra de veras mejor donde el hombre
Pueda beber un exquisito, ah, un no destilado vino,
Que sutil intoxica sin dolor alguno,
Tejiendo la visión de un refugio incomparable
Donde podamos beber por siempre sin deber,
Con las puertas abiertas, y el viento soplando.

CONSUELO
No eres el primer hombre con convulsiones,
Los vahídos, los horrores; que usa chancletas
Escarlata, ni siquiera la invencible callejera
Perseguida por ojos como redes. Inclinándose, duele
La cara de hierro con ojos ágatas, y despierta
El ángel guardián, ve el pasado,
Un Partenón de posibilidades…
No eres el primer hombre sorprendido en mentira,
Ni al que se le dice “te estás muriendo”.


DOS POEMAS DE JOUMANA HADDAD

Soy una mujer

Nadie puede adivinar
lo que digo cuando estoy en silencio,
a quién veo cuando cierro los ojos,
cómo me entusiasmo cuando me entusiasmo,
lo que busco cuando extiendo mis manos.
Nadie, nadie sabe
cuando tengo hambre, cuando inicio un viaje,
cuando camino, y cuando estoy perdida.
Y nadie sabe
que mi viaje es un retorno
y mi regreso es una abstención,
que mi debilidad es una máscara,
y que lo que viene es una tempestad.

Ellos creen que saben
y eso les hago creer,
y resulta que yo soy.

Me metieron en una jaula para que
mi libertad fuera un regalo de ellos,
y tengo que darles las gracias y obedecer.
Pero soy libre antes que ellos, después de ellos,
con ellos, sin ellos.
Soy libre en mi represión, en mi derrota.
¡Mi prisión es lo que deseo!
La llave de la prisión puede ser su lengua,
pero su lengua está enrollada en el deseo de mis dedos,
y a mi deseo nada puedo ordenarle
yo soy una mujer,
ellos se creen dueños de mi libertad.
Eso les hago creer,
y resulta que soy yo.


Tengo un cuerpo.

Tengo un cuerpo esperando en el fondo del océano.
Tengo un cuerpo que es como un volcán,
cuyo cráter lame el agua
para que no arroje placer antes que el amor llegue.
Tengo un cuerpo que no conozco.
Puede ser un grano de arena
o un pez rojo
o una perla en una concha.
Pero voy a descubrir su sabor
con dos labios ardientes
y una lengua que entrará
y con la lava hará un sonido
como entrar en el paraíso.

En el fondo del océano,
dentro de las burbujas del deseo,
tengo un cuerpo para ti,
y tengo una mañana y una eternidad:
una mañana en la que llegarás a mí
y una eternidad en la que se abrirá la caparazón
poco a poco,

con toda la lentitud que deseo

y para la que estás capacitado.

martes, 4 de febrero de 2014

MAITE DONO, DORES TEMBRÁS Y CLAUDIO RODRIGUEZ FER, NUESTRAS LECTURAS DO LUNS




O pouso do fume, 2009
cartografía de palabras
repetir cada signo
dentro da cuadrícula
papel en branco
pozo infindo
as palabras esvaran
por iso sempre cuadrículas
para salvalas
pequenas casas
onde vivir para sempre
--
recibir anacos de louza apenas
pezas descunchadas inmóbiles
e naquela vitrina atemporal
descubrir selos e estampas de mortos
cubertería de alpaca verde
sabor inconfundíbel na sopa
daguerrotipos con cirurxía a lapis
e imaxinar intertítulos cos ollos abertos
perseguir a couza asasinándoa a palmadas
na loita pola madeira
aínda que en segredo
o seu labor me fascinara
e chegar ás escaleiras últimas que
levaban aos segredos
aos frascos vellos con recendo a menciña
baixar amodo
non caer
sortear o recendo do leite tépedo
e mirar por entre as contras
todo o que non pasaba
--
nin circunferencia
nin esfera
nin círculo
redondel si
--
morreu
de peste
o limoeiro
vina chegar
dende a fiestra
tantas tardes
as follas negras
os citróns secos
ula prata aceda?
as espiñas da infancia
aínda infectas
--
amarotes nos balados
camiño da escola
saltóns
miñocas
dúas galletas na man
ata a cancela aberta
para chegar onda o punzón
e na cociña
a Sra. Antonia
chop chop a confitura
dende entón
o corazón
coma o marmelo
balorecido

.........
...........




NINFA POBRE
“STRANGE LITTLE GIRL



[…]La fuente llora, sola, con prolongado éxtasis…
Es la ninfa que sueña, apoyada en el ánfora […]

Arthur Rimbaud



Llegué a esta ciudad a encontrarme con el Árbol
El Dragón dicta:
“Muy blanca pero pobre
Pobre de pobreza estrellada recoda de los locos
Recoge lluvias y truenos con sus brazos
Porque uno guarda en su seno”

Y desconozco aún…    
La llave que abre el hueco de la Luz
(Me entretengo en medir la envergadura de un albatros mientras
…O distraída me masturbo)
(…
Y yo que aborrezco los cuencos y las cuencas
Los pares las paremas
Palabras excesivamente redondas para mi gusto
A ojos ensopados someto mi vida
Niñas que jamás se acostumbran a una pérdida
Que dejan sus manos en manos de la sombraluz
Alzadas Abandonadas
Como vírgenes rotas de vigilias
Exiliadas de candor
Tizónidas
Arden
(…

“Jamás dejes de mirar el horizonte, niña
Por donde se fue volverá”
?



Que dicen tantas cosas
En la calle dicen tantas cosas
Y ve tú a saber cuantas son ciertas
Porque mentiras hay muchas
Tantas como cucarachas
Tantas como espasmos
Como motas de polvo
Como agonías
(…

Rodeada por mis cuatro costados
Indigente de sosiego
Colmillos versus flores
Fauces sangrientas versus jabón
Invocar a la vida
Que escapa

(…

EL DRAGÓN.-
Hoy de nuevo te veo venir demasiado blanca
No hay forma que puedas reunir tu sangre en un hueco seguro
Parirás sola Un universo vacío

NINFA POBRE.-
Quedan charcos tras la lluvia y ascienden como mordazas 
De las lágrimas llueven los océanos 
Los océanos son los nenúfares de mi digestión
(Rezar oraciones maravillosas)
  
CLAUDIO RODRIGUEZ FER



          LUIS PIMENTEL

¿Te acuerdas amigo Luis de Lugo libre
antes del espanto sobre el fango?
Entraba la mañana por tu plaza
y la luna abandonaba los bancos de la alameda.
Desde la ventana acristalada
veias levitar tu ciudad
en el espejo que llevaba un obrero
encima de la cabeza.
Bajabas con cuidado
por no romper las sábanas de niebla
y lentamente sólo tú paseabas.
(Lejos los arrabales se acercaban).
La música del palco
ponía guantes blancos a las banderas.
Después llegaba el atardecer:
la hora en que la ciudad era paisaje.
Por la calle subían las casas en muletas
y las murallas se dormían redondas y suaves.
Tu decías: «Atardeceres de mi villa,
largos, casi eternos.
(Los años pasan rápidos;
los días, lentos)».
Y Lugo se abandonaba a la noche
vigilado por su poeta de guardia.
Pero una noche de lenta puesta de sol
desamparaste de versos tanta calma.
Y tu que creías que en un pueblo pequeño
no había asesinos
comprendiste que la ciudad había muerto.
Con nadie podías cambiar tu sonrisa
y todos los rostros resultaban forasteros.
Para ti jamás volverían a ser alegres
las banderas que sangran anilina.
Los arrabales abatidos a balazos
quemaban los últimos harapos
y los surcos se abrían a los cadáveres
que llenaban de metralla las vísceras de la tierra.
y cada verso que escribías
resultaba ser un surco de lágrimas
que se convertía en cuneta.
¿Te acuerdas amigo Luis de Lugo en luto
bajo la sombra fugacísima de las balas?
Poeta en nicho
cruzaste todavía el puente del terror
y hubo más palabras para tus versos.
(Tú sabías que la ciudad había muerto).
Seguramente un día
saludaste a mis padres
en el parque o en la alameda
y me dijiste algo
porque yo ya había cumplido
y mantenía implacable la alegría.
Pero tu sabías como nadie
que los niños también mueren
que existen niños solitarios y tristes
extraños niños
que conocen la muerte.
Prematuramente desvelado
yo nunca olvidé tu canción
para que un niño no duerma.
(En los arrabales ya no quedaban niños).
¿Te acuerdas amigo Luis de tanta sombra
sin luces por la bruma de Lugo?

                                                       De “Lugo blues”, 1987